Los juguetes sexuales han evolucionado significativamente a lo largo de la historia, pasando de simples objetos rudimentarios a sofisticados dispositivos tecnológicos diseñados para maximizar el placer. Entre las innovaciones más recientes y revolucionarias se encuentran los juguetes sexuales interactivos o por control remoto (en efecto, esos que podemos ver con frecuencia en las cámaras de sexo en vivo). Estos dispositivos combinan hardware y software para proporcionar experiencias sexuales a distancia o sincronizadas con contenido digital. Su desarrollo ha transformado la forma en que las personas se conectan sexualmente, especialmente en un mundo cada vez más digitalizado y globalizado.
Desde el antiguo Egipto hasta el Imperio Romano, desde la Grecia clásica hasta los juguetes sexuales más sofisticados de nuestros días. Aunque pueda sorprendernos, los juguetes eróticos no son un fenómeno de los últimos 100 o 150 años. De hecho, acompañan al ser humano desde el principio de los tiempos. Hechos de piedra, cuero, madera o cera, y con formas muy básicas, los juguetes sexuales ya se usaban en la antigua Grecia. Incluso muchos siglos antes, en el yacimiento de Hohle Fels, en Alemania, se encontró junto a la estatua humana más antigua del mundo, 35.000 años, otra pequeña figura hecha de piedra con forma fálica. Más adelante, Cleopatra fue una mujer adelantada a su tiempo. A esta belleza egipcia le debemos el primer vibrador. ¿Que cómo era? Pues utilizó un rollo de papiro y lo llenó de abejas vivas. El revoloteo de sus alas provocaba el efecto placentero que buscaba esta reina. Pero no estamos aquí para contaros la historia de los juguetes eróticos, sino más bien los orígenes de los dispositivo de placer sexual interactivos.
Durante la década de 1990, con la irrupción de Internet, comenzó a explorarse el concepto de “sexo a distancia”. En 1991, el escritor Howard Rheingold acuñó el término "teledildonics" en su libro "Virtual Reality", donde especulaba sobre la integración de la realidad virtual con dispositivos sexuales. Esta idea sirvió de inspiración a muchos ingenieros y empresarios dedicados a la industria de los juguetes sexuales para crear los primeros prototipos de dispositivo que pudieran controlarse remotamente. Fue en esta etapa cuando comenzaron a aparecer los primeros sex toys controlables por computadoras, pero eran caros, torpes y con formas muy básicas. En el año 2006, algunas de las empresas más importantes del sector empezaron a lanzar al mercado dispositivos que podían sincronizarse con películas para adultos y transmisiones por webcams adultas en vivo. Sin embargo, no fue hasta la expansión de Internet de banda ancha y la irrupción de los teléfonos inteligentes en los años 2010 que esta idea comenzó a materializarse de modo comercial. El primer paso importante fue la conexión entre juguetes sexuales y computadoras, permitiendo la sincronización con videos o el control remoto. Posteriormente, la incorporación de Bluetooth, WiFi y apps móviles ha permitido el control desde cualquier parte del mundo.
Europa: la industria de los juguetes sexuales ha alcanzado una presencia destacada en Europa, superando ampliamente a otras regiones del mundo. Un repaso a los países con mayor consumo de sex toys revela que 23 de los 30 primeros puestos a nivel global pertenecen a naciones europeas. Desde hace décadas, el uso de estos productos ha crecido de forma sostenida en toda Europa. Ya sean hombres en España e Italia, mujeres en Francia y el Reino Unido, o parejas en países como Rumanía y la República Checa, cada vez más personas integran en su vida íntima dispositivos como vibradores con control remoto, juguetes interactivos o estimuladores de alta gama. Tamaño aproximado de la industria en 2024: 10.000 millones de dólares de beneficios.
América del Norte: Estados Unidos, Canadá y México engloban a una de las industrias y mercados más importantes del planeta, tanto a nivel de consumo como en la implementación de los últimos avances tecnológicos en los dispositivos. El sector de los sex toys se beneficia en estas regiones por la actitud más abierta de la población con respecto al sexo. También por una infraestructura de comercio electrónico muy desarrollada. Ingresos de este sector en América del Norte en 2024: 8.000 millones de dólares.
Asia-Pacífico: China, Japón y Corea del Sur son mercados emergentes en este sector. Japón fue pionero en conceptos como los robots sexuales, mientras que en China se ha visto un auge reciente en la demanda de juguetes sexuales controlados por aplicaciones, especialmente entre la generación Z. Se estima que la industria de los juguetes sexuales generó alrededor de 5.500 millones de dólares en 2024.
Iberoamérica: aunque las poblaciones de estas regiones suelen ser más conservadoras, lo cierto es que el auge de los juguetes eróticos es más que evidente en mercados como el brasileño, argentino y chileno. Digno de mencionar es el caso de Colombia. Dado que en esta nación tienen sede cientos de estudios de cámaras de sexo en vivo, la demanda de juguetes sexuales -sean o no interactivos- es realmente muy fuerte entre los colombianos. Además, las plataformas de comercio electrónico han hecho mucho más accesibles estos productos para la población.
Lovense: una de las marcas más reconocidas en el ámbito de los juguetes sexuales interactivos. Sus productos, como el Lovense Lush y el Max 2, son famosos por su conectividad remota, durabilidad y compatibilidad con múltiples plataformas. La popularidad de esta marca es tal que muchas plataformas de webcams adultas en vivo han adoptado su nombre, cuando quieren referirse a cualquier juguete interactivo empleado por sus modelos de webcam (aunque el dispositivo no sea de esta marca).
We-Vibe: los productos de esta compañía se caracterizan por su altísima calidad y por el uso de los últimos avances tecnológicos en todos y cada uno de sus productos. Además, la marca se enfoca principalmente en juguetes sexuales para parejas. Con sede en Canadá, We-Vibe ha lanzado productos como el We-Vibe Sync, que puede ser controlado por una app y es ideal para el uso en pareja, incluso a larga distancia.
Kiiroo: especialistas en tecnología sexual, Kiiroo ha lanzado productos como Onyx y Pearl, diseñados para sincronizarse entre sí y con contenido pornográfico interactivo. Promueven la experiencia bidireccional, donde ambos usuarios sienten las acciones del otro.
OhMiBod: famosa por integrar tecnología musical con el placer sexual. La compañía ha desarrollado un gran número de juguetes sexuales que vibran al ritmo de la música, así como versiones compatibles con videollamadas y apps interactivas.
Satisfyer: la compañía comenzó fabricando sex toys más convencionales, como es el caso de los vibradores vaginales, succionadores de clítoris o estimuladores de próstata. Sin embargo, con el paso de los años, esta iconica marca ha ido incorporado a su cátalogo de productos juguetes que se pueden controlar a distancia: Satisfyer Curvy 2+, Satisfyer Pro G-Spot Rabbit, Satisfyer Pro Penguin Next Generation o Satisfyer Pro 3 Vibration.
Juguetes con control remoto por app: permiten a una pareja controlar los dispositivos desde cualquier parte del planeta mediante determinadas aplicaciones móviles. Son ideales para relaciones sexuales a distancia entre parejas, o entre las modelos de webcams porno y sus espectadores. Ejemplos: Lush 3 de Lovense, We-Vibe Chorus, OhMiBod BlueMotion Nex 2 y Kiiroo Luxus Couples Vibrator.
Juguetes sincronizados con contenido: se conectan con videos porno interactivos o experiencias de realidad virtual. Las vibraciones y movimientos se sincronizan con las escenas. Ejemplos: Kiiroo Onyx+ y Pearl2, Fleshlight Launch (combinado con contenido VR), LELO IDA Wave, We-Vibe Sync 2.
Juguetes sincronizados entre sí: permiten que dos dispositivos (por ejemplo, un masturbador masculino y un vibrador femenino) se sincronicen en tiempo real, imitando la experiencia física de una relación sexual. Ejemplos: Satisfyer Double Joy, LELO Tiani Duo, MysteryVibe Crescendo 2 y Kiiroo Couple Set.
Juguetes con sensores de movimiento o audio: algunos dispositivos responden al sonido de la voz, la música o el movimiento. Esta categoría es ideal para experiencias sensoriales únicas o juegos eróticos en pareja. Ejemplos: OhMiBod Esca 2, LELO SIRI 2,
We-Vibe Sync 2 y Kiiroo Luxus Couples Vibrator.
Juguetes compatibles con contenido en VR: integran la estimulación física con entornos virtuales inmersivos. Además, algunos de estos dispositivos se pueden utilizar también en plataformas como VRPorn y páginas de webcams porno.
Escoger productos de calidad: lo ideal es adquirir dispositivos que hayan sido fabricados por empresas de prestigio. Además, hay que asegurarse de que en su elaboración se hayan usado materiales seguros, como la silicona médica. Evita imitaciones baratas que puedan contener materiales tóxicos o no ser compatibles con apps.
Leer las instrucciones: muchos de estos dispositivos requieren instalación de apps, sincronización Bluetooth o conexión a internet. Leer el manual garantiza una experiencia óptima y evita frustraciones.
Prestar atención a la higiene: es fundamental limpiar los sex toys antes y después de su uso con agua tibia y jabón neutro o productos específicos. Algunos de los dispositivos se pueden sumergir en el agua, pero otros solo permiten limpiarse de manera superficial.
Actualizar el software: muchos juguetes dependen de apps que reciben actualizaciones constantes. Mantenerlas actualizadas garantiza compatibilidad, seguridad y nuevas funciones.
Cargar los juguetes al 100%: antes de usarlos, es importante que la batería de los juguetes eróticos estén completamente cargadas. De este modo, se evitan interrupciones que pueden perjudicar la experiencia (sobre todo, sí se van a usar durante las emisiones de webcams eróticas). Hay sex toys que ofrecen hasta 2 horas de uso de manera ininterrumpida.
Los juguetes sexuales interactivos o por control remoto representan una de las innovaciones más importantes en la evolución de la sexualidad moderna. Han abierto nuevos horizontes: nos conectan a distancia con otras personas, nos ayudan a explorar mejor nuestra sexualidad y potencian las sensaciones de placer que percibimos. Ya sea para quienes están en relaciones a distancia, para parejas curiosas o para modelos de webcams eróticas y sus espectadores; estos dispositivos combinan a la perfección tecnología, deseo, placer y creatividad. Como con cualquier herramienta, su uso responsable, seguro y consensuado es la clave para disfrutar de todo su potencial.